Una policía con alma de karateca

Una policía con alma de karateca

Laura Palacio, una joven madrileña afincada en Tenerife, aspira a clasificarse para los Juegos Olímpicos de Tokio. Para ello tiene que hacer compatible su trabajo como policía nacional con sus entrenamientos deportivos.

De pequeña tenía claras dos cosas: quería ser policía y madre. Lo primero lo logró a los 22 años; lo segundo tendrá que esperar, al menos mientras siga en la élite.

Esa es parte de la historia de Laura Palacio, una joven madrileña a la que el deporte, primero, y el amor, después, han vinculado para siempre a la capital tinerfeña.

La pequeña a la que con seis años apuntó su madre a clases de kárate por los miedos que ella misma tenía se ha convertido en una deportista de alto nivel en esta disciplina que ha puesto su objetivo en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio, en 2020. Pero todo a su tiempo. “Lo que empezó como un juego ahora es casi una profesión”, confiesa.

Atrevida, extrovertida, natural y, sobre todo, sacrificada, de su carácter quedan sobradas muestras tanto dentro como fuera de los recintos deportivos. Con veintiún años, ya licenciada en Derecho, aprobó las oposiciones a la Policía Nacional. Y unos años más tarde -2014- emprendió el viaje a Tenerife, sola, para entrenar con el que, más tarde, se convertiría también en su marido, Javier Orán, del Club Vistabella. “Me encantaron sus entrenamientos y dio una vuelta de tuerca a toda mi forma de pelear”, reconoce.

Con él ha logrado sus mejores resultados deportivos, que no son pocos: Bronce mundial individual en 2014, en Bremen; tercera de Europa, en Finlandia; subcampeona del mundo por equipos en 2016, en Austria; medalla de plata en Okinawa, en 2016; medalla de plata en Marruecos en 2018; y medalla de oro en la Serie A, en Guadalajara, también este mismo año, entre otros.

A estos últimos, incluso, les da más valor, pues los consiguió tras tomarse un año de “descanso”, que aprovechó, de paso, para curarse una lesión de rodilla. “Necesitaba un año para mí”, subraya Laura Palacio.

De ese periodo, y así lo reflejan sus triunfos, salió mucho más fortalecida. En el aspecto físico, y así lo destaca, tuvo mucho que ver su preparador físico Jonathan Pérez. Pero hay otros factores que también han contribuido a que haya logrado sus éxitos. Uno de ellos, su trabajo como policía.

“Antes trabajaba en la custodia de presos. Lo hacía hasta las tres y luego entrenaba por la tarde. Así estuve cuatro años. Era duro”, reconoce la agente. Apenas podía descansar, un paso imprescindible en el deporte de alta competición. El tiempo, sin embargo, la recompensaría.

Desde el año pasado, y gracias al apoyo que ha recibido tanto de sus jefes como de la Agrupación Deportiva de la Policía Nacional, Laura ha podido hacer más compatible su profesión con los entrenamientos.

En octubre dio el salto a la Brigada de Participación Ciudadana -da charlas en colegios, etc.-, una labor que, además de gustarle, le permite un horario más flexible. “Engancho bien con los niños. No me da miedo a hablar con ellos. Las experiencias que he vivido me hacen más extrovertida y natural”, enfatiza.

“Y no solo eso, sino que ahora que necesito descansar puedo hacerlo”, explica Palacio, inmersa estos días en la preparación del Campeonato de Europa, que tendrán lugar entre el 10 y el 13 de mayo en Serbia. En él competirá como séptima del “ranking” mundial, tras la actualización realizada estos días.

Al país balcánico viajará, como en otras ocasiones, con sus apuntes. “Viajan a donde yo viajo. Otra cosa es que salgan de la maleta”, indica Palacio. Aunque lo comenta con ironía, es otro ejemplo más de su carácter. Con los apuntes a los que hace mención pretende prepararse para inspectora de la Policía Nacional, una oposición “difícil”, pero que, vista su disciplina, podría ser otro de los triunfos del futuro.

Mientras eso ocurre, Laura seguirá apurando el tiempo que le brindan para entrenar. Tokio espera. Y ser madre también.

 

 

 

eldia