España se hace hueco en el pódium de la Premier League

Damián Quintero: “Nadie se cansa de ganar medallas para su país

El malagueño, número uno mundial de kárate, revalida su título en Estados Unidos y suma ya 90 medallas en su carrera, 55 de ellas internacionales.

Lo suyo es ganar, ganar y ganar. Tanto que podría pasar que se cansara de hacerlo. No es el caso de Damián Quintero. Recién llegado de Las Vegas, donde ha revalidado su título en el Abierto de EE UU, el karateca habla de su nueva hazaña con 20minutos. Un oro con el que suma 90 medallas, 55 de ellas internacionales. El siguiente reto del malagueño, número uno del mundo, es el Europeo, en el que hará historia si gana su quinto título individual, algo que ningún español ha logrado antes.
¿Más cansado o eufórico?
Cansado (risas). ¡Me está dando ahora la pájara por el jet lag! Son muchas horas de diferencia.
Lo ha vuelto a hacer y casi sin despeinarse…

Parece que es fácil pero no lo es. Eso quiere decir que estamos a buen nivel, que estamos compitiendo bien y, si los resultados acompañan, como es el caso, pues genial.

¿Ganar (casi) siempre le quita un poco de valor a los éxitos?
Cuando consigues tantas medallas seguidas puede parecer que le resta valor, porque parece fácil o que los rivales no son tan buenos. Pero yo creo que es todo lo contrario. Lo difícil es mantenerse y estar siempre arriba luchando por las medallas. Eso significa que estamos en el buen camino y por encima de los rivales.
En EE UU, además, el público rival se rindió ante usted…
Me sorprendió bastante, porque la final era contra un jugador del país anfitrión. Sí es verdad que hay mucha comunidad latina en EE UU, pero aún así los yankis me animaron mucho, no solo en la final sino en las rondas previas. Muchas veces parece que tienes más apoyo fuera que en casa.
¿Por qué dice eso?
Porque muchas veces pasa. Me ocurrió en las Serie A aquí en Guadalajara. Piensas que es un torneo internacional, que estás en casa y por eso tendrás más apoyo, pero luego te encuentras con que la gente apoya más al contrario. Al final, entiendes que el público es crítico y tiene sus gustos.
90 medallas, seis este año…
¿A qué sabe? Al final no son más que números, no creas que me paro mucho a pensar. Siempre voy paso a paso y me planteo objetivos a corto-medio plazo. Es verdad que los últimos seis torneos los he acabado con medalla, pero podían haber sido todas de oro, así que eso intento, mirar siempre hacia adelante para intentar mejorar.
¿Da vértigo sentirse el mejor?
En todo puede ser que te canses, pero yo creo que nadie se cansa de ganar o de estar en un podio y conseguir medallas para su país. Ahora mismo tengo un sueño, que es estar en los Juegos Olímpicos de Tokio, pero queda aún mucho por delante, así que tengo que ir paso a paso y siempre poniendo el contador a cero después de cada torneo.
¿Es una obsesión poder estar en Tokio 2020?
Es un poco obsesión porque el kárate es nuevo deporte olímpico y llevábamos muchos años luchando para que esto se consiguiera. Pero en realidad no hay que obsesionarse y, como dice mi psicólogo, hay que olvidarse de ello e ir compliendo las etapas previas. Sabemos que van a ser dos años muy duros para conseguir la plaza.
¿Y si no lo consigue?
No se me pasa por la cabeza no lograr plaza para los Juegos, soy muy cabezón para esas cosas y el que la sigue la consigue. No sabría decirte ahora qué pasaría si no lo logro, pero bueno, la vida sigue y no todo pasa por estar allí. Pero ahora mismo la mente y los resultados están acompañando así que, en principio, no debería de haber ningún problema.
¿Una medalla olímpica es lo máximo para un deportista?
Para mí los Juegos Olímpicos es el mayor evento deportivo a nivel mundial y más en deportes como el kárate. Es el evento con mayúsculas. Lograr una medalla en los Juegos es tocar el techo deportivo.
Es deportista de alto nivel e ingeniero aeronáutico. ¿Qué utiliza de un campo y qué de otro?
He aplicado más el deporte hacia la ingeniería. He trabajado tres años y medio en una empresa como ingeniero de cálculo y muchos de los valores que me ha aportado el deporte para hacerme la persona que soy hoy en día y que todos conocemos, como el sentido del esfuerzo, el sacrificio, la humildad, que todos tenemos ocultos pero quizá los deportistas más presentes, sí que los he aplicado a mi ámbito laboral.
Con este presente tan bonito, ¿le da tiempo a pensar en el futuro?
Sí, se piensa. El kárate no es un deporte profesional con el que ganas una cantidad de dinero tan grande como para asegurarte un futuro, así que hay que tener plan B. Yo tengo mi carrera de ingeniería pero ahora estoy abriendo una nueva vía, que es la del deporte, a través de un Master en Gestión Deportiva. Cuantas más salidas tenga para el futuro después de mi retirada como deportista mejor.
¿Por qué le dio por el kárate?
Empecé con siete añitos en Málaga y fue por practicar algo distinto. En el colegio donde yo estudiaba no había kárate, así que hacía baloncesto. Pero en el gimnasio de enfrente sí había, así que me apunté y a mi padre le pareció bien. Además, yo era un poco revoltoso y el kárate te enseña a ser más paciente y respetuoso, así que me vino bien para pararme los pies.
¿Qué le ha dado y qué le ha quitado el kárate?
Me ha dado muchísimo. Me ha hecho la persona que soy hoy en día en cuanto a valores de humildad, esfuerzo y respeto. Y me ha quitado momentos de estar con mi familia y mis amigos. Al final, el deporte es muy sacrificado y, si quieres estar arriba, tienes que dejar de lado esos instantes de vacaciones con los tuyos.
¿Cambia mucho el Damián del tatami al de fuera?
No. Mi personalidad es la misma. No tengo dos caras. Lo que demuestro dentro del tatami es lo que soy fuera. Soy fiel a mis principios. Tampoco me cambia la cara dentro o fuera, de ahí que a veces parezca un poco borde por esa cara de serio que tengo pero en realidad es todo lo contrario.
En pleno enfrentamiento, ¿le da tiempo a pensar en otra cosa que no sea en la competición?
A veces pasa, es muy complicado estar siempre al cien por cien en todos los torneos. Pero para eso tenemos a los psicólogos. Yo tengo mis palabras claves para meterme en el enfrentamiento y realizar el kata en las condiciones óptimas pero, a veces, te desconcentras y en un torneo estás más fuera que dentro (risas).
¿Todos los podios son iguales?
Hay que ser claros y sí es verdad que no todos los torneos son los mismos. No es igual quedar campeón de España que campeón del mundo. Pero sí es verdad que, cuando voy a competir en un torneo, mi objetivo siempre es el oro.
¿Ha llegado a estar cabreado en un podio?

En algún torneíllo sí que me he enfadado si no consigo el oro, no te voy a mentir (risas). Depende de cómo haya ido el campeonato, puede haber decisiones subjetivas que no se compartan, pero hay que acatarlas porque hay que respetar a todos, a los jueces y a los rivales. Sí me enfado de verdad si yo sé que lo he podido hacer mejor. Pero al final lo que hago es irme a mi casa, recapitular y analizar la competición y volver a entrenar, que es lo que está en mis manos..

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